



“En la época de la reproducción técnica de la obra de arte lo que se atrofia es el aura de ésta. El proceso es sintomático; su significación señala por encima del ámbito artístico. Conforme a una formulación general: la técnica reproductiva desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición. Al multiplicar las reproducciones pone su presencia masiva en el lugar de una presencia irrepetible” (Walter Benjamín).
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El arte como expresión humana nos acompaña desde las cavernas, donde los primeros seres humanos se manifestaron a través de imágenes, que representaban experiencias de sus vidas cotidianas. Con el tiempo el arte se transformó en algo cada vez más complejo y eso implicó un grado de especialización propio del desarrollo civilizatorio. Así es que aparecen expresiones artísticas en todo el mundo antiguo, con joyas diversas nos dejaron los griegos, los romanos, egipcios y también los americanos. Hoy entendemos a las “artes” como un conjunto de disciplinas variadas, aunque en primer término la relacionamos con la pintura.
El arte es lo propio del ser humano, es lo opuesto a la naturaleza que históricamente se le reconoció un solo creador, Dios. Con el tiempo el concepto se utiliza especialmente para referirse a las grandes obras, las bellas artes. Hablar de arte supone hablar de expresividad, por lo mismo el arte se proyecta desde el artista hacía una audiencia y viceversa. El arte es un acto comunicativo, lo que permite que la gente se identifique con el arte y lo apropie, incluso lo resignifique.
Las reglas que permiten identificar “que es arte de lo que no es" ha sido una larga discusión, más aún con el cada vez menos figurativo arte contemporáneo. Si en el arte representacional lo que se buscaba era una mirada naturalista de la realidad, el arte abstracto rehuye de la realidad en su forma tradicional.
Con todo lo anterior podemos decir que el Arte es social, por que tiene una función dentro de la sociedad. Darle expresión a un tiempo en una sociedad en particular, por ejemplo, permite acercarnos a los Imaginarios de una cultura en específico (Ver el arte de los pueblos antiguos en su particularidad nos permite explorar esos imaginarios). Así también en algunas épocas ha permitido darle una voz política a ciertos sectores sociales y por lo mismo ha estado muy ligado a movimientos políticos.
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En febrero de 2021 se vivió una polémica en el mundo del arte, cuestiones que en Chile son muy escasas y que además tienen muy poco difusión, sin embargo, está si tuvo eco en aquel verano. Es el caso del mural que pintó Mom Laferte, más bien conocida por sus trabajos musicales. Algunos despiadados comentarios indicaban que “El mural es feo”, y por lo mismo se levantó una discusión que iba desde lo estético hacia lo político. Esos días, se repitió la vieja pregunta ¿qué es arte? ¿qué es lo bello? ¿y lo expresado por la artista fue polémico o crítico?
Habría que encuadrar lo realizado por Mom Laferte en el contexto del Kitsch, el Low brow y el deconstruccionismo. Todo lo anterior para hacer referencia a una ruptura con el arte academicista, esteticista y moderno. O sea, se trata de hacer un arte posmoderno.
El concepto Low brow (o mal gusto) aparece como lo opuesto al High brow (un arte elevado, muy intelectual). Si observamos los murales nos muestran un aire infantil, con cierta ingenuidad, pero con un toque perturbador, dado que es excesivo, muy barroco. De hecho la temática, la menstruación, sigue siendo un tema tabú en latinoamérica.
Los trabajos de Laferte nos recuerdan las pinturas de Violeta Parra y por cierto hay un aire Frida Kahlo. Y allí es donde vemos como la imagen de esta última ha sido mercantilizada hasta el hartazgo. Así como la imagen del rostro del Che Guevara ha sido multiplicada por el capitalismo, las obras de Frida se pueden encontrar en la portada de un cuaderno, como estampa en una taza de café y claro, también en una polera. O sea, para comprender el Arte Contemporáneo, hay que reflexionar el Arte en tiempos de la reproductibilidad técnica, como lo diría Walter Benjamín.
¿Cual es la función del Arte contemporáneo? ¿es sólo entonces un producto del mercado del Arte, o sea una mercancía aún más fetichizada? ¿Y entonces, eso significa que no contiene motivaciones políticas? ¿O al contrario tiene un fuerte contenido ideológico?
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En primer término, el concepto Arte contemporáneo se refiere al arte actual, y se utiliza más o menos desde 1960 en adelante para englobar muy varias formas pictóricas, escultóricas, etc. además de diversas técnicas materiales. Por ejemplo, en el arte conceptual cuestiona las convencionalidades del mundo artístico, desde la función del pintor y el rol del espectador. Joseph Kosuth escribió: “el valor de los artistas posteriores a Duchamp se puede estimar en función de hasta qué punto han cuestionado la naturaleza del arte”. Si bien, la figura humana seguirá estando presente en el mundo contemporáneo, la representación visual busca espacios más oníricos y simbólicos. Es así cómo podemos entender el cuerpo humano en las obras de un Botero, un Guayasamín o más actualmente en el performance.
En síntesis, el Arte contemporáneo es ecléctico y de masas, y con ello proclama además la hibridez de estilos y técnicas. Eso viene a desmontar con furia, la institucionalidad del arte, sus convenciones y por lo mismo desdibuja los límites de lo que es y no es arte, y que sin embargo, se ajusta y se ordena en gran parte al imperativo que caracteriza nuestras sociedades, el dinero. El arte se vende, y a muy buen precio. Ante el espíritu rupturista de la obra y su productor, el mercado del arte doméstica (¿o no?) y pone en circulación la obra como mercancía. Además, las obras artísticas influyen a arquitectos, publicistas, diseñadores industriales y diseñadores de vestuario, y también a los medios de comunicación en general, y el sentido estético contemporáneo actúa en distintos planos en la ciudades, pero siempre en forma de mercancía.
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¿Y entonces qué demonios es el arte? Bueno, es difícil conseguir una respuesta sin tanta vuelta, pero tenemos algunas opiniones más acotadas de que “no es arte”. Veamos la opinión del español Antonio García Villarán que en 2019 publicó su libro “El arte de no tener talento”. García Villarán levanta un verdadero manifiesto contra lo que él denomina el “Hamparte” o sea, plantea desde un punto de vista crítico la validez de los criterios actuales para encumbrar a autores y sus obras al tan preciado sitial del “artista” y del “arte”. O sea, Hamparte se refiere a todo aquello que no es arte, pero que de una u otra manera la sociedad intenta vendernos como si lo fuera. De hecho el concepto nace de la unión de “Hampa” y “Arte”.
“Hampa más arte define un conjunto de baja condición espiritual y ética unidos en sociedad y que, según mi criterio, cometen todo tipo de delitos artísticos y usan una jerga que nos hace parecer a los demás ignorantes” (Antonio GarcíaVillarán, 2019).
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Como se podrán imaginar en este espacio no buscamos resolver lo que es arte, sino más bien polemizar con las teorías que circulan. A lo menos presentar algunas piezas sobre dicho problema y dejar sobre la mesa alguna que otra opinión al respecto. Porque, ¿basta un marco o un pedestal para que la obra se constituya en arte? ¿O es la relación social que se genera sobre ella la que constituye tal denominación? ¿es la técnica, es la mirada incisiva de la sociedad, o el acto de hacer sentir y pensar? Quizás sean todas esas propuestas reunidas las que lo constituyen. Como cierre dejaré una última opinión:
El arte es un concepto refutable. No se trata solo de que la gente pueda discrepar sobre si una obra artística es buena o significativa. Aunque todos la admiremos, podemos discrepar sobre las razones que nos animan a disfrutarla o el modo en que debería contemplarse. Pero esto no tiene que causarnos ningún problema. Como las personas, las obras de arte son complejas. Sería espantoso que todo el mundo coincidiera en determinar cuál es la valía de la naturaleza de cada ser. Tanto el kitsch como el academicismo intentan poner fin a la discusión; el kitsch encuadrando la obra de arte en el sentimentalismo y los clichés; el academicismo, por su parte, diseccionándola en el marco de un discurso sistemático (Andre Brighton, 2007).
Lo demás lo dejamos al ojo del observador.
Verdad
Donde se ha impuesto una verdad,
la llamada verdad absoluta, está se constituye como un gran edificio, una torre
o una pirámide. La verdad es templo
luminoso, sin embargo, detrás de sí queda la sombra, la oscuridad de la intolerancia,
el dogmatismo y la ignorancia.
Durante la historia de la
Humanidad se han levantado templos a muchas verdades, ya sean los Dioses, los
Emperadores o Reyes, la Razón o la Ciencia, el Hombre o la Naturaleza, todas
ellas si se constituyen como “La Verdad”, están unidas a los espectros.
La verdad absoluta es el mejor
llamado a la guerra, ¿Cuántos hombres han muerto por el amor a Dios o a la
Libertad? ¿Cuánto engaño hay contenido en esas dos palabras? ¿qué mayor
paradoja que luchar por la vida con armas de muerte?
El Ser humano es paradójico, ¿qué
duda cabe? Hace alabanzas al amor, la vida, la amistad y actúa claramente en su
contra. ¿Cómo atreverse a hablar de
defensa de la vida, si se negocia con ella? ¿Cómo habrá vida en el futuro si
hipotecamos los recursos básicos que la sustentan?
Fe
Si la Fe cristiana es una
Verdad, la Inquisición, la Intolerancia religiosa, su afán de poder mundano, y
actualmente, la pedofilia, son su sombra.
La trastienda de toda verdad luminosa nos oculta a los ojos lo que se ensombrece. “Amaos los unos a los otros, como yo los he
amado”. Mientras las guerras religiosas demostraron ser muy letales. No podemos olvidar como los cruzados se
comprometieron con fiereza con la guerra y la muerte, y con la misma fuerza
encontraron a los pueblos del islam tan dispuestos como los cristianos a
desarrollar una guerra santa.
Ilustración
Entonces, ¿Cuáles son las
sombras de nuestros tiempos? ¿Qué es lo que no vemos gracias a los destellos de
ese templo llamado modernidad ilustrada? ¿Qué nos oculta tanta invocación a la
Razón y el Progreso?
En primer lugar, habría que
decir que en las sombras ha quedado reducida la Naturaleza. En un amplio sentido, ella se ha simplificado
a el entorno o medioambiente, a mero instrumento de desarrollo, la “Gran Obra” se
ha convertido en algo explotar, a despojar, claro todo por un “bien superior”,
los bienes y las mercancías. Así, el
hombre -en el sentido de especie, pero también como género- ha buscado ejercer
el dominio de la Naturaleza. Esta última seria una invención de la modernidad
donde ella es vista como lo opuesto a la Cultura -en sentido estricto, como lo
opuesto al sentido occidental de cultura- y siendo el “Otro”, puede ser
igualado a los “otros” que produce la racionalidad eurocéntrica.
En segundo lugar, la concepción
del Hombre es acentuada bajo eso que hemos llamado “Antropocentrismo”. Un nuevo individuo emerge desde la comunidad
y poco a poco se va desembarazando de ella, cristalizando un “yo” exclusivo que
busca distinguirse del grupo. Este
sujeto moderno es caracterizado por un individualismo que se aleja de las
tradiciones del pasado y deposita sus esperanzas en el porvenir. Gracias a ello nace el aventurero, el
inventor y el emprendedor, todo lo alabado por el mundo moderno. Sin embargo, esta descripción sería
insuficiente sin llegar a uno de sus aspectos centrales. De los principales
argumentos filosóficos y no menos de las condiciones materiales de la vida,
emerge el “Homo oeconomicus”, que también es un reduccionismo de lo Humano, él
cual provisto de la razón -razón con ajuste a fines- toma a la Naturaleza y la
convierte en el punto de partida del proceso productivo, mera materia prima
para la fabricación de bienes. Detrás de
sí, al sólo pensar en los fines y no en los medios, queda la contaminación, la
degradación ambiental, el extractivismo de las corporaciones. La racionalidad del “Homo oeconomicus” es también
la llamada elección racional y los actos humanos son visualizados como los de
un egoísta que es movilizado solo por su propio punto de vista.
En tercer y ultimo lugar, la
comunidad tradicional y rural muta en la sociedad moderna y urbana. La ciudad se convierte en el espacio de lo
humano viéndose a sí misma como el bastión de la Cultura, esa que se iguala con
Civilización. Ya desde fines de la Edad
Media la Urbe se irá desarrollando y concentrando diversos procesos
sociales. Si en la ciudad se expresa la
Civilización de ella también emana la Fe, la Política, el Saber y la
Moral. Fuera de la ciudad reina el caos,
el paganismo, la ignorancia y la indecencia.
Los valores civilizadores nacen de la metrópolis y buscan iluminar con
sus verdades lo que se encuentra más allá de sus confines.
Der Aufklärung o la mayoría de
edad de los hombres.
Immanuel Kant en un breve
articulo de 1784 va a entregarnos la definición clásica de Ilustración:
La
ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de
servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable
porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor
para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude!
En
esta definición se ha expresado la llegada de la mayoría de edad de los hombres,
y por lo tanto el paso de infancia a la adultez. El uso de la razón sería de
decisivo para ser todo un Hombre, sin embargo, sea por cobardía o pereza la
mayoría de las gentes han optado por seguir su rol de pupilo y depender de
otros. Por lo mismo los hombres deben
alcanzar la libertad, quizás la más importante sea la libertad para
razonar. Y con ello asumir los riesgos
que lleva en sí este proceso de depender de su propia razón, que teniendo
peligros es mejor a ser un siervo de otros.
Hay aquí un poco de la Caverna de Platón y por cierto hay algo de ambas
en la contemporánea cinta de las hermanas Wachowski -The Matrix- al elegir las píldoras
de colores.
¿Es
solo por pereza y cobardía que la humanidad no se gobierna a sí mismo? ¿Hay
demasiado voluntarismo en la tesis ilustrada de Kant? ¿Libertad y razón se
pueden igualar? Bueno, lo que
encontramos aquí son los argumentos propios del liberalismo que emergería con los
preceptos de la Ilustración. Sin embargo, la libertad no es tan simple pues aquellos
que actúan como tutores de la Humanidad en el texto de Kant -ya sean los
religiosos, los militares, los burócratas, los expertos, o los señores- no
están tan deseosos que los hombres se liberen de sus cadenas. Aplicando a Hegel, la dialéctica del Amo y el
esclavo aún está entre nosotros, en la forma de lucha de clases, luchas
raciales, luchas de género y otras tantas.
¿Es
posible un mundo guiado por la razón? ¿es acaso deseable? A mi entender no, por
lo menos desde un punto de vista único e instrumental, pues el hombre como pura
razón, es un idealismo, no corresponde a la realidad, ya que finalmente los
seres humanos somos emocionales. Tal
como lo diría Humberto Maturana, en lo fundamental, somos individuos
emocionales, que buscamos validar racionalmente nuestras emociones.
Con
la premisa del “imperio de la razón”, la ilustración devino en destrucción y
guerra, uno de nuestros ideales más bellos, la el de pensar, derivó en una de
las formas más avanzadas de la aniquilación.
El ciclo ilustrado se cierra con un mundo en crisis: La caída de la
Bolsa de Wall Street (crisis económica);
la inviabilidad de la Sociedad de Naciones como garante de la Paz (crisis política)
y el advenimiento del totalitarismo (crisis valórica). La primera mitad del siglo XX trajo las
sombras a primera fila, y la Guerra sobrevino ante la caída de la paz. No podemos entender la Modernidad occidental
sin el Holocausto, pero tampoco sin el exterminio indígena en América. Son los
efectos colaterales del surgimiento de Occidente engendrando sus propios
demonios: imperialismo, nacionalismo, fascismos; supremacías raciales,
etc. Hoy nuevamente, las sombras se
ciernen sobre nosotros, con una Europa muy gastada, y con Estados Unidos dirigido
por quizás el peor de sus presidentes. Recordando a Francisco Goya, ¡Los sueños de la
razón producen monstruos!
He
comenzado la lectura del libro "Crisis. Cómo reaccionan los países en los
momentos decisivos" de Jared Diamond donde descubrí que uno de los
capítulos desarrollados corresponde al análisis de la "Crisis en
Chile". El Dr. Diamond había estado en nuestro país en 1967, y lo
que vió y lo que sucedió después -la dictadura de Pinochet- lo invita a
reflexionar el caso chileno. Y es que desde los años sesenta las
transformaciones en distintas áreas (productivas, políticas, culturales,
sociales, etc.) han implicado una diversidad de experimentos modernizadores y
los costos de dichos "experimentos" han sido bastante altos.
¿Cómo fue
que se incubó en nuestra sociedad una crisis que hoy se vuelve a manifestar
-(El llamado "Estallido Social")? Esa es una larga y compleja
discusión.
En síntesis,
todas estas ideas me hicieron recordar que en el 2009 había escrito un texto
sobre la Crisis de la Modernidad como multifactorial. Es un texto sencillo,
pero me lleva a reflexionar sobre curso que ha tomado la historia en las dos
últimas décadas. Esto ha ido en aumento, y con la Pandemia global ya no
se sabe bien a donde irá a parar. Por el momento, el pensamiento
reflexivo es nuestro cobijo.
Crisis en la cultura occidental
Introducción
La Cultura occidental es en gran parte el cimiento
del mundo moderno –y postmoderno según como se vea-, su producción cultural ya
sea en el derecho, la filosofía, la política, las artes y la técnica se ligan a
los últimos 400 años de historia del mundo occidental.
Así mismo, la herencia grecorromana nutre las
distintas naciones y a través de los siglos va saliendo de lo estrictamente
Europeo. Es la monarquía Española con la conquista de América que lleva el
legado a un nuevo continente y rápidamente el mundo no occidental “comienza a
serlo”.
Prontamente, las potencias europeas colonizan
América, África, Asia y Oceanía llevando consigo su impronta cultural y también
su fe. Las grandes riquezas naturales de esos territorios viajan a las
metrópolis aumentando la riqueza de los europeos como jamás lo soñaron las
civilizaciones de la antigüedad. Los antiguos sueños de conquista de un
Alejandro Magno o un Julio César fueron opacados por las campañas bélicas de un
Napoleón Bonaparte o un Adolf Hitler. Así el sueño de un mundo ordenado por la
razón, donde los filósofos gobernaran se fue deformando hasta hacer que castas
industrial-militares se fueran apropiando de las naciones.
Desarrollo
El siglo XX significó el triunfo del mundo occidental, las guerras
mundiales y la guerra fría transformó el mundo y doblaron la mano a grandes
países orientales, los cuales debieron unirse a la lógica del Capitalismo y las
repúblicas de democracia representativa.
Finalmente, un gran proceso cultural ha dado la forma final al orden
mundial. Me refiero a la Globalización. El cual si bien ha sido un largo
proceso de llevar la cultura occidental a todo el mundo se ha visto acelerado
producto de la comunicación satelital y la Internet.
Los valores sociales, culturales y morales han viajado a los distintos rincones
de todo el mundo y desde hace décadas las últimas comunidades indígenas más
apartadas se han ido incorporando a los modelos eurocéntricos.
Se puede destacar que la Globalización ha tendido a uniformar las
diversidades culturales tan propias del mundo hasta el siglo XIX, llevando su
sistema político, económico y de creencias.
Veamos estos tres aspectos brevemente.
La Democracia como dictadura de
las “mayorías”: El sistema democrático no
goza de buena salud de hace décadas, el Estado Nación se ha ido rompiendo por
diversos factores –nómbrese aquí a los capitales transnacionales y la crisis
económicas cíclicas- ningún país está en condiciones de poder dar un poder real
a sus ciudadanos dado el “poder virtual” que poseen los Grandes capitales que
imponen a candidatos de turno de acuerdo a fines no tan conocidos por las
grandes mayorías. Las dobles agendas de las élites políticas han corrompido
nuestros sistemas. Eso no ha evitado que
políticos de las “grandes democracias mundiales” como el Gobierno de George
Bush hijo obligara a los países intervenidos en medio oriente a hacerse
gobernar por sistemas políticos basados en la “libertad” y la “democracia”.
Hoy en día, las distintas minorías étnicas,
etáreas, sexuales y de género dejan a un alto porcentaje de la población no
representada. (Un ejemplo en Chile son los jóvenes, como no participan del
sistema electoral los que participan representan solo al 60% del electorado
potencial).
El Neoliberalismo como la crisis
del Capital: A través del Bando Mundial y
el Fondo Monetario Mundial todos los países que desean contar con su apoyo
económico deben generar políticas liberales. Tanto en sus políticas monetarias
como las del mercado del trabajo buscan la flexibilidad propia del “dejar
hacer”. Si bien esto suena bien, tenemos actores más adelantados que otros por
lo que ni un llamado a la moral y las buenas costumbres (propias de las
sociedades burguesas) es útil. Solo recordemos a las grandes cadenas de
farmacias que confabulan secretamente en perjuicio directo de los ciudadanos.
(con los años se sumaron otras como la de
“los pollos”, y la de “el Confort”). Los
trabajadores no pueden sindicalizarse ni reclamar derechos, por otra parte los
gobiernos domestican a través de subsidios y bonos atrayendo clientelas
políticas.
La Crisis valórico y la Crisis de
la Fe o la Cristiandad como la Religión Universal versus el Racionalismo
escéptico: La Razón y la Fe (Cristiana)
han luchado desde la ilustración por “liberar” al Hombre, cada uno a través de
un complejo sistema de creencias han creído (valga la redundancia de esto) que
pueden salvar nuestra alma o a lo menos nuestra existencia. Sin embargo, el
vacío del hombre actual demuestra que ni los viejos valores adecuados a
versiones bastantes convenientes de las “sagradas escrituras” ni los ateos
racionalistas han logrado entregarnos las certezas necesarias en el devenir
humano. Más bien, hoy la gente se encuentra una diversidad de experiencias espirituales a
veces por lo demás solo exóticas. Claramente, el momento actual demuestra un
giro que comienza a darse en término de creencias ya que la posible existencia
de vida en otros planetas complejiza las respuestas simples dadas hasta ahora.
Conclusión
El desgaste del mundo occidental se debe a su propia afán de devorar
todo a su alrededor, el hombre moderno europeo se creyó en la necesidad de ir
por el mundo llevando sus ideas y valores sin contemplar siquiera la posibilidad de ajustarlo a los
territorios donde fueron. Es cosa de ver a las comunidades pehuenches
vivenciando el pentecostalismo, sólo posible gracias a nuestra bien ponderada
Globalización.
Pero las continuas crisis de gobernabilidad, el ataque desde el margen
de sectores separatistas, dogmáticos y fundamentalistas, los antimodernistas,
etc. han demostrado que es imposible un Orden Mundial uniforme sin el poder de
las armas. Por más novedosas que sean las modas, los juguetes o los programas
de T.V. nadie quiere dejar sus viejas costumbres porque sí. Más falta
evidenciar la capacidad de coerción y manipulación para lograrlo, ¿y si se
logra a quién beneficia? Podrá este gran castillo de naipes no caerse mientras
formamos la nueva Roma, tan iluminada y tan manchada de sangre como la
anterior?
La Crisis de la Cultura Occidental para mi está latente en el proyecto
posmoderno, que si bien busca liberar al hombre de las garras de la
racionalidad extrema y con ajuste a fines, en la práctica nos derivó a un
hedonismo e individualismo extremo y nos entrega a las garras del consumo.
La esperanza como siempre está en la alternativa, en los proyectos
locales, en lo microorganizacional (a veces en lo comunitario), pero sobre todo
en la capacidad de hacer consciente todos esos procesos que intentan
mantenernos esclavos de una cultura que a nosotros mismo los chilenos no nos
reconoce como occidentales, ¿o no se habían dado cuenta?
"Yo me pregunto, ¿y
por qué no hacen un bingo? ¿Por qué desde Santiago tengo que ir a arreglar el
techo de un gimnasio?"
(Gerardo Varela, como
Ministro de educación en el 2018)
The winner takes it all
The loser has to fall
It's simple and it's plain
Why should I complain
(Abba, 1980)
Cuando niño miraba con
desconfianzas las rifas, de mi curso, de los scouts, de otras instituciones, no
porque desconfiará del uso de los dineros reunidos, sino porque partía de la
base de quién estaría interesado en comprar algún número si las probabilidades de
ganar estaban en su contra. Quizás mi
mirada pecaba de racionalista, cuando el comportamiento humano es más emocional
que racional, sin embargo, esa es otra historia. En síntesis, mis reacciones con respecto a las
Rifas provenían de mi sensación de que al final las rifas las terminan
comprando los padres, y en muy pocos casos algún pariente.
Este tipo de “economías” -en el
uso de un sistema o modelo económico- es una “economía de la miserias”. Disculpen la dureza, pero estos espacios de
acumulación de capital toman los exceden posibles de las propias familias de un
curso, por ejemplo, y no logra captar nuevos dineros de externos, que posiblemente
saben al menos algo de probabilidades y les incomodan tanto como a mí.
Recuerdo que hace poco tiempo un
ministro del presidente Piñera, sugirió ante reparaciones de los Colegios que
hicieran rifas o bingos. Un economista
de la miseria podríamos decir.
Después de todas estas vueltas,
de seguro habría que preguntar a qué viene está perorata, y bueno: quiero reflexionar
de los elementos que se tienen que reunir para alcanzar el dichoso plusvalor o
ganancia, cosa de superar en nuestra cultura el pensamiento de la economía de
miseria y pasar a una economía de la riqueza, riqueza social eso sí. Claro alguien ya podría objetarme que el
Retail, las AFP´s, las ISAPRE’s obtienen -no generan- cuantiosas ganancias.
De hecho, las AFP’s funcionan
como las rifas de curso. ¿O no?
Las AFP’s “administran” nuestros
fondos, o eso creía hasta que despejado de las fantasías neoliberales pude ver que “invierten” nuestro
dinero. Si les va bien las ganancias son de ellos, y a nosotros nos toca la “ley
del chorreo”, o tocan perdidas y esas si van directamente a nuestras cuentas,
sin ley del chorreo, obvio. Un claro
ejemplo de “inversión” dialéctica.
¿Por qué me acuerdo de las rifas?,
porque para preparar la acumulación de capitales suficiente para que mi
generación se jubile (momento que llegará en 20 o 30 años) somos nosotros, los
del “curso” los que compramos “números” o sea Unidades de Fomento y esta
economía de la miseria se transforma mágicamente en economía de riqueza, aunque
de eso veamos poco o nada los afiliados.
El circulo virtuoso -para ellos-
tiene que ver como muchas cosas en la especulación financiera. Sin saberlo, éramos los grandes artífices del
desarrollo neoliberal de este país, y no lo sabíamos porque nadie nos preguntó,
en un sistema monopólico donde estamos obligados a este sistema que en sus
variantes, no hay variantes.
“Las AFP fueron el artífice del
modelo de desarrollo chileno. Su stock de recursos permitió entregar
financiamiento a tasas de interés bajas y capital para financiar empresas y
proyectos. La viga maestra, revolucionó, al mismo tiempo, la industria
financiera y la real” (Gonzalo Restini. “La madre de todas las batallas”, La
tercera 22-09-2018).
Luego de lo ocurrido el 18 de
octubre pasado, ya no podemos invocar la ignorancia, pues el “problema” de las
AFP’s ha sido explicado en múltiples espacios.
Seré simplista, lo reconozco, pero
lo que pasa es que nuestros fondos financias otras empresas, mediadas por los
bancos -y los bancos que son controlados por grupos financieros que también
controlan en parte las AFP’s.
“Un nuevo estudio de Fundación
SOL reveló las inversiones realizadas por las AFP en los grandes grupos
económicos presentes en Chile. La investigación “¿AFP para quién?” analizó el
destino de más de US$124.336 millones de dólares, equivalentes al 58,4% del total
de los fondos de pensiones invertidos en instituciones que operan en el país”.
(“¿AFP para quién?”: Los grandes grupos económicos que se benefician con las
inversiones de las AFP en Chile. Eldesconcierto.cl
del 23-05-2019).
Como se puede apreciar lo que
junto la rifa del curso fue bastante grande, pero nadie del curso se ganará el
premio.
Según Recaredo Gálvez, quien
estuvo en dicho estudio de la Fundación Sol, “este modelo previsional deja dos
grandes ganadores, por un lado las AFP, las que en el primer trimestre de 2019
aumentaron sus utilidades en un 100,1% respecto al mismo periodo de 2018 y por
otro lado los grandes grupos económicos que operan en Chile, los cuales reciben
financiamiento fresco desde los fondos de pensiones de los trabajadores y
trabajadoras”. (“¿AFP para quién?”: Los grandes grupos económicos que se
benefician con las inversiones de las AFP en Chile. Eldesconcierto.cl del 23-05-2019).
No deseo aparte mi objetivo, así
que para cerrar el punto de las AFP´s y los Bancos y la “Viga maestra del modelo”,
hice una tabla:
“Inversiones” de las AFP´s en
los Bancos de Chile.
|
Banco de Chile (grupo Luksic) |
US$7.324 millones de dólares |
|
Banco Santander |
US$6.978 millones de dólares |
|
Banco BCI (grupo Yarur) |
US$6.371 millones de dólares |
|
Banco Itaú-Corpbanca (grupo Saieh) |
US$6.084 millones de dólares |
|
Banco Scotiabank (grupo Said) |
US$5.961 millones de dólares |
|
Banco del Estado |
US$5.570 millones de dólares. |
Fuente: Elaboración propia a
partir de datos de la Fundación Sol (2020).
Se hace necesario entonces
volver sobre mis pasos y regresar al punto de lo que escribo, “reflexionar de
los elementos que se tienen que reunir para alcanzar el dichoso plusvalor o
ganancia”. Marx pensaba, podríamos decir
a “pies juntos” que la acumulación de capital sólo se logra a partir de la “transmutación”,
es el trabajo en su acto productivo el que hace que el Dinero transite a la
mercancía esta vez dotada de un plusvalor, ganancia que es captada o apropiada
por el capitalista.
De seguro se me objetará que eso
es muy decimonónico, que para que se logré acumulación de capitales se necesita
de tecnología, y hoy más que nunca de conocimientos que no son claramente
identificables con el trabajo. En pleno
siglo XXI -y a propósito de las discusiones para reducir las jornadas laborales-
nos repiten la vieja canción “los chilenos son poco productivos, por lo que
menos horas, menos productividad”.
Debo agregar algo, hoy más que
nunca estando en el contexto de la Pandemia debemos retomar la tesis de Marx,
donde es el trabajo el que permite la ganancia. Dos son mis argumentos. 1.- En los tiempos decimonónicos, así como
hoy el trabajador debía proveer de sus herramientas de trabajo. Hoy se podrá plantear que es una emergencia,
no estábamos preparados, pero son los trabajadores -por lo menos los del
teletrabajo- quienes entregan sus propias herramientas al proceso productivo
(ya sea su computador, impresora, internet, luz eléctrica, etc.) y que son captadas
por el capitalista, ni que decir de la rebaja de los costos fijos de las
empresas. 2.- La urgencia de enviar a los trabajadores de vuelta al “laburo” en
puestos no transferibles a actividades remotas, reclamando que la economía se
encuentra parada y se debe volver a “mover”. ¿Qué no es acaso el reconocimiento
tácito de que es el trabajo el motor productivo? Dudo que los “chicago boys” se
prestarán a tamaño reconocimiento. Y como dijo Galileo, “y sin embargo se mueve”,
o para nuestro caso “y sin embargo, es el trabajo el que mueve la economía”.
Insistir -por ejemplo- en
teletones, como ya lo declaró Mario Kreutzberger es seguir apostando a una economía de la miseria solo que a una
escala tan grande que, tal como lo hicieron las AFP’s puedan dar el salto y
transformase en “Modelos de negocios virtuosos”, por lo menos para ellos. Necesitamos la inversión del Estado para
afrontar la pandemia, valorizando el aporte de los trabajadores a la economía y
protegiendo su trabajo. El estado, no el neoliberal, debe estar preocupado de generar Ganancias sociales aunque
eso genere pérdidas económicas siempre relativas.
ABBA - The Winner Takes It All (1980)