viernes, 13 de marzo de 2015

Consummatum est


Esta frase latina llega a nuestra época -siglo XXI- como un rayo estruendoso.  La Biblia indica que en su último suspiro Jesús, el Cristo, habría dicho "Consummatum est", o sea todo acabó según la versión de la Vulgata Latina en el evangelio según San Juan.  El sentido que se le dio con el correr de los siglos sirve para expresar un gran dolor o simplemente un desastre.
Bien podría servir para expresar lo que vemos a nuestro alrededor, en las noticias de los diversos medios de comunicación. Podría ser una voz -divina y humana- que clame por el fin de todos estos conflictos bélicos, pandemias, hambrunas, etc.  Seguramente nuestra base cultural judeo-cristiana vea en estos "desastres naturales y humanos" un castigo proveniente desde los cielos.
Sin embargo, no invocamos en ese sentido la frase bíblica, no apostamos por aumentar visiones catastróficas ni apocalípticas.  Conservamos esperanzas para el devenir humano.  Más bien nos conectamos con el hecho que "consummatum" es el pretérito perfecto del verbo "Consummo" (consumar, acabar).  Palabra desde donde nos llega el concepto Consumo, o sea la acción de consumir o gastar un producto, bien o servicio.
Es interesante la imagen que produce la palabra, consumir es gastar o terminar con algo.  Esto queda muy claro al comprar un helado, pues a los minutos este fue "terminado" de comer.  Esto que nos puede parecer muy simple y quizás hasta obvio, no lo es tanto pues la acción de consumir arrastra ese sentido que tanto nos incomodo en las sociedades modernas, el derroche y la superfluidad.  O sea, el consumo  siempre corre el riesgo de volverse consumismo o hiperconsumismo. Atávicamente la palabra conlleva contenido un amplio sentido de culpa.
Para una comprensión básica con respecto al fenómeno estudio, diremos que Consumo es según la RAE la "Acción y efecto de consumir comestibles y otros géneros de vida efímera, Acción y efecto de consumir energía)" y agrega más cercanamente al sentido sociológico "Dicho de la sociedad o de la civilización: Que está basada en un sistema tendente a estimular la producción y uso de bienes no estrictamente necesarios".
En relación a lo anterior aparecen los "Consumidores" quienes son los actores sociales que realizan en el acto de consumir.  Todo esto no ocurre en la nada y la economía clásica nos explica la importancia del Mercado a partir de la Oferta y la Demanda.  Según la economía estos serian actores raciones y realizan elecciones racionales a la hora de comprar, sin embargo esto no es completamente cierto pues el acto de consumir conlleva componentes subjetivos.
Por Mercado los economistas entienden un espacio en el que los vendedores y compradores obtienen información sobre bienes y servicios, y en el que realizan transacciones comerciales[1].  En teoría un mercado necesita muchos compradores y vendedores para que sea competitivo, sin embargo, hay distintos espacios donde los mercados están lejos de ser ideales.
En conceptos más actuales nos encontramos con Consumo colectivo, de Manuel Castells, utilizado para referirse a los procesos de consumo que fomenta la ciudad, como son los servicios de transporte o los servicios de ocio[2]. 

Las acciones de consumo son altamente importante para comprender la lógica del Capitalismo actual, en tanto para acceder a la vida social debemos hacerlo vía consumo (cuyo instrumento de intercambio es el dinero), quienes se integran al sistema y quienes son excluidos en ultima instancia son determinados en relación a su capacidad de consumir o no los bienes y servicios ofrecidos en los mercados globalizados actuales.

[1] Parkin, Michael et al.  Microeconomía.  Versión Latinoamericana.  Pearson educación.  México, 2006.  En relación al concepto "Demanda" los autores lo definen como "la relación entre la cantidad de un bien que los consumidores planean comprar y el precio del mismo, cuando permanecen constantes todos los otros factores que influyen en los planes de los compradores", al contrario "Oferta" es "la relación entre la cantidad de un bien o servicio que los productores planean vender y el precio del mismo cuando todas las otras variables que influyen sobre los planes de los vendedores permanecen constantes".
[2] Giddens, Anthony.  Sociología. Alianza Editorial.  Madrid, 2006.

jueves, 12 de marzo de 2015

Sociedad sobre ruedas

"Deberíamos intentar crear una ciudad cuyas calles no sólo
sean seguras sino que estén llenas de vida, algo de lo que carecen las vías llenas de tráfico, a
pesar de su ajetreado movimiento de vehículos". (Anthony Giddens)


A simple vista, las ciudades han dejado de ser para el peatón.  El ciudadano de a pie debe sortear diversas dificultades para transitar por las calles debido al aumento sostenido del parque vehicular.  Así la ciudad deja de ser una experiencia relativamente calma para volverse muy acelerada.  Las avenidas funcionan como arterias cuya congestión podría terminar mal.
Este cambio no sucedió de un año para otro sino hay una tendencia clara.  Para el periodo 1990 -2010 el número de vehículos motorizados se triplico, la mayor parte de ellos son los automóviles que también se triplicaron. La participación de estos en el parque vehicular ha ido en aumento, en 1990 representaban el 56% y en 2010 llegaban al 60%.  
El resultado de este aumento vehicular no se explica por el puro y simple crecimiento de la población la cual en dicho periodo (1990-2010) estuvo lejos de duplicarse. O sea, para 1990 había 1 auto por cada 11 personas y en el 2010 había disminuido a 8. Seguramente, una de las variables más importante es el ingreso per cápita, este aumentado del PIB es de cinco veces en el periodo ya indicado.  ¿Por qué con el aumento de los ingresos el automóvil aparece como un bien deseable para mejorar las condiciones materiales de existencia?  Ese es un interesante tema de discusión a resolver.
Estas transformaciones en las calles han obligado a planificar las ciudades de forma distinta, las pequeñas avenidas han dado paso a calles de 4 y más pistas obligando al peatón a correr para cruzar en los tiempos que el semáforo les obliga, dicha sincronización es para guiar el flujo automotriz y no el tránsito de las personas.  En las ciudades más grandes dichas avenidas cortan la integración de los espacios dejando sectores separados por el amplio flujo de vehículos. 
Y esto va en aumento, porque como la experiencia subjetiva de hacer ciudad de a pie se va volviendo más incómoda, más personas se unen a experimentar la ciudad sobre 4 ruedas.  Es tal el acostumbramiento al automóvil que la gente opta por ir al almacén del barrio en auto, obligando a ir dando solución al siempre complejo tema de los estacionamientos.  Y así, y el gasto del vehículo no solo se reduce al combustible u otros insumos, sino que se suman parquímetros, acomodadores y peajes.
Algunos han optado como solución intermedia el uso cotidiano de la bicicleta, haciendo un uso "más armónico" de las calles de la ciudad que se combina a más velocidad, ejercicios musculares y sin costo. Ante un aumento de la privatización y acceso vía consumo de las experiencias sociales, el peatón y el ciclista reclama por su espacio ciudadano donde su relación con la Polis sea respetada por los automóviles. Donde el vivir en la Polis le permita el disfrute y el esparcimiento.

Cuesta hoy imaginarse una ciudad distinta, más equilibrada, con más plazas y parque, espacios más integrados donde el fluir de personas sea más armoniosos.  Finalmente, es importante destacar que la ciudad no solo es un espacio urbano, sino la serie de elementos subjetivos ligados a la experiencia de estar en ella.  La "Sociedad sobre ruedas" lucha por ser competitiva, eficiente y más productiva, pero sigue al debe con el desarrollo de las potencialidades humanas.




Datos sobre el Parque Vehicular
Datos sobre el PIB (Banco Mundial)
Datos demográficos

martes, 10 de marzo de 2015

Una categoría identitaria: "Somos winners"


Pedro Urdemales es una figura arquetípica en los relatos populares sobre una forma de identidad tan chilena, que la mayoría de los chilenos que conoce al personaje cree que es oriundo de nuestras tierras.  Pero no, no lo es. Es un relato español y de varios siglos de antigüedad, sus orígenes se pierden en el siglo 12.
Fue muy famoso por su picardía, choreza, bravuconería, frescura y destemplanza. Se avienen muy bien con ese espíritu tan chileno, ese mismo espíritu que el futbolista Gary Medel llamó tan gráficamente "Chispeza".  Medel, una versión futbolera de Urdemales hasta nos inventó una palabra para expresar ese parecer.
En los relatos que se preservaron por escrito, nos llegan las historias (chascarros) de Pedro Urdemales donde se las arregla para siempre ganar. Esa sí que es chispeza pues, creatividad devenida en torcerle la mano al destino, y no solo a él sino a la autoridad. Y es que  a fines del siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, los sectores populares  expresaron de múltiples formas su disconformidad social satirizando y ridiculizando al poder, ya sea este civil, religioso o militar.  No olvidemos la Lira popular y las canciones del folclor campesino.
El destacado Condorito tiene mucho de ese espíritu, el del roto chileno que es bueno "pa´ la pega" y bravucón.  Recordemos esa potente consigna estampada en los muros de Pelotillehue "Muera el roto Quezada" como una forma de escarnio público.  Es también Juan Verdejo  figura prototípica del personaje popular presente en la revista de humor político Topaze.
" El personaje Juan Verdejo de la revista Topaze constituyó la representación clásica del “roto” chileno entre los años 30 y los años 60. La revista satírica lo empleó agudamente para encarnar al pueblo con sus deseos, anhelos y necesidades básicas. Resultó ser en gran medida un anti-mundo en relación a la elite dominante, entroncando con los personajes de la clásica narrativa picaresca española" (Maximiliano Salinas)
Sin embargo, el Chile actual ya no es el de ayer.  Los procesos transformadores de la dictadura militar son innegables.  La economía de matriz desarrollista fue cambiada por un modelo productivista de monocultivo y con énfasis exportador.  Esos cambios han afectado la imagen de Condorito y Juan Verdejo.  Es cosa de ver las revistas actuales del plumífero personaje del dibujante Pepo, ya no vive en una ranchería y en muchos chistes ya no se ve con ojotas, el modelo económico le permitió emprender. Y es que en un transformismo camaleónico -propio del Jurel tipo Salmón o del Jaguar Latinoamericano- los sectores populares ya no se ven reflejados en ese Juan Verdejo tan precario, suburbano y desempleado.  Los sectores populares tienen más sintonía con el relato del esfuerzo y el emprendimiento, más al estilo "Escuela de Chicago" - la neoliberal no la sociológica-  y eso no dio cabida para "rotos rotozos".
Aun así, no se engañe. En el alma de Chile, en esa "inmensa mayoría" en el sentido de Sebastián Piñera, vive Pedro Urdemales, aún hay chispeza como lo declaró el Pitbull Medel.
Somos winners, o sea, "ganadores".  No en el sentido de que triunfamos o vamos en búsqueda del triunfo, sino ese localismo del centro-sur "Ganarse", como ganar un espacio sea en la fila del Banco o supermercado.  Un apropiarse de algo antes que otros.  También le decimos a esa conducta "ser vivo", y le aconsejamos a otros "tienes que avivarte poh".  Y esa conducta tan popular resulta que es bastante transversal.  Porque no solo los comerciantes ambulantes "son vivos", en los sectores del más privilegiado empresariado también lo son.  Los señores de Penta serían "enteros de vivos" y parece que Davalos y Cía también.  Y si de chispezas se trata el diputado Hasbún, tiene una "frescura del porte de un buque".
Un bloguero, Matías Carrasco Ruiz-Tagle, escribió una interesante titulada "Matías Larraín: somos winners" describiendo desde adentro como los sectores más acomodados juegan a "ganar" en todo incluso ante la justicia.  Y esa idea es más popular, Joaquín García-Huidobro columnista en El Mercurio titulo uno de sus escritos "No somos gánsteres (somos winners)".
"La tentación de obtener más que el promedio resulta irresistible para un 'winner'. Esto no le pasa solo a algunos empresarios, sino a cualquier chileno que se deje llevar por la lógica exitista..." (Joaquín García-Huidobro)
Como si percatarse que todos tenemos alma de winner en Chile fuera un consuelo.
Así, podemos ver que ese antiguo personaje, Pedro Urdemales ya a muerto nos ha dejado sus más tiernos discípulos y la táctica de Urdir males con una sonrisa en la boca continua hoy más "viva" que nunca.




Globalización: sus origenes


Los seres humanos necesitamos un mínimo de certezas en nuestra vida diaria, es por ello que el contexto mundial actual nos llena de incertidumbre y miedos. Si revisamos los grandes hitos de los últimos años en los medios de comunicación destacarán los atentados terroristas, crisis económicas, las pandemias, las guerras, y otros cientos de conflictos a menor escala. 

Es cierto que los medios de comunicación tienen un punto de vista sesgado. Filtran la información de tal forma que nos impresionen para consumir sus productos informativos. Sin embargo, no podemos desmentir que en el horizonte de nuestra realidad dichos eventos están ocurriendo y son de alta preocupación internacional.

Lo que se planteó como algo muy deseable -integrar a todo el planeta- hoy es cuestionado en diversos sectores sociales. La globalización, nos llena de interrogantes. Por ello, partamos revisando que es la Globalización.

Para Ulrich Beck (1997), "El concepto de globalización se puede describir como un proceso (antiguamente se habría dicho: como una dialéctica) que crea vínculos y espacios sociales transnacionales, revaloriza culturas locales y trae a un primer plano terceras culturas".

En esto es claro Beck, la globalización no es lo mismo que globalismo, o sea "la concepción según la cual el mercado mundial desaloja o sustituye al quehacer político; es decir, la ideología del dominio del mercado mundial o la ideología del liberalismo".

Aquí el énfasis de la Globalización está en lo socio-cultural, como las fronteras de lo "nacional" van perdiendo sentido y el "Estado-Nación" pierde fuerza. En cambio el discurso neoliberal busca potencial una expresión económica de la Globalización, reduciéndola a un mero mercado mundial. Este reduccionismo economicista no sería gratuito pues se busca despolitizar estos complejos procesos sociales y culturales, pues ante tantos cambios seguramente el ambiente laboral se vuelve convulsionado.

Lo cierto es que la Globalización como fenómeno nos lleva a una compleja discusión conceptual y se asocia a otros tantos como Modernidad, Democracia, Diversidad cultural y el más en boga, Posmodernidad. Si tomamos el concepto de Beck, la Globalización como proceso comenzaría hace varios siglos. En un análisis al capitalismo, nos encontraremos con una tendencia expansiva de este desde sus orígenes. Un ejemplo muy estudiado es el "Descubrimiento de América" que sirvió para financiar el desarrollo posterior de Europa occidental.

Según Marx y Engels, en el famoso Manifiesto Comunista, "El descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía en ascenso un nuevo campo de actividad. Los mercados de la India y de China, la colonización de América, el intercambio de las colonias, la multiplicación de los medios de cambio y de las mercancías en general imprimieron al comercio, a la navegación y a la industria un impulso hasta entonces desconocido y aceleraron, con ello, el desarrollo del elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposición". 

En carta del 27-X-1890, Engels señalaba a C. Schmidt: “El descubrimiento de América se debió a la sed de oro que anteriormente había lanzado a los portugueses al África, porque la industria europea enormemente desarrollada en los siglos XIV y XV, y el comercio, correspondiente, reclamaban más medios de cambio que los que podía preveer. Alemania, la gran productora de plata de 1450 a 1550.”

Este análisis es seguido en siglo XX por los teóricos de la dependencia a la horade comprender lo que en su momento se denomino "Subdesarrollo".

Esto nos lleva a reflexionar que la Globalización como proceso tiene una direccionalidad (de Europa y luego Estados Unidos al resto del planeta) y posee un modelo que lo sustenta (liberalismo y luego el neoliberalismo). 

martes, 28 de octubre de 2014

De Sujetos Proteicos a Sujetos integrales. Los ciudadanos y los problemas locales

Proteo, un ser mitológico griego tenía la habilidad de cambiar de formas, cual personaje de la serie X-men, nos da la idea del sentido que nos llega la palabra hoy: "Hombre que cambia frecuentemente de ideas y afectos".
                Jeremy Rifkin -sociólogo estadounidense, nacido en 1943- en su libro La Era del acceso, utiliza la expresión Sujeto proteico como, "los jóvenes de la nueva generación (que) se encuentran muy cómodos dirigiendo negocios y desarrollando su actividad social en los mundos del comercio electrónico y el ciberespacio, y se adaptan con facilidad a los múltiples mundos simulados que configuran la economía cultural. El suyo es un mundo más teatral que ideológico y más orientado por un ethos del juego que por un ethos del trabajo. Para ellos el acceso es una forma de vida y aunque la propiedad es importante, aún lo es más estar conectados (...) Son la primera generación de la era del acceso".



                La idea de un sujeto sin anclaje social, con una moralidad individualista, desprovista de mayores compromisos colectivos ha sido discutida desde hace más de una década.  Bauman la denomina "Identidad liquida", entendiendo la liquidez como una metáfora que intenta también dar cuenta de la precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista y privatizada, marcada por el carácter transitorio y volátil de sus relaciones.
                Esta "moral light" basada en el individualismo, el consumismo y la competencia, distancia a los sujetos y los lanza uno contra otros.  Se lucha por escalar en el trabajo, en la escuela y en las calles. Luego de más de veinte años de democracia neoliberal, la generación proteica comienza a tener relevancia en espacios laborales y también educativos, por eso es importante el cambio educacional, por lo que eso significa, un regreso o mejor dicho un avance hacia un sujeto más integral. O sea un sujeto en complitud, en su globalidad.
                Este excesivo relativismo moral, situacionalista, pero principalmente radicado en el interes personal, es producto de la Racionalidad con ajustes a fines, ya planteada hace un siglo por Max Weber. Si nuestra acción solo se conduce por dicho tipo de racionalidad, la experiencia humana se ve parcializada, reducida.

                No es necesario ser un apocalíptico, un pesimismo, para ver las dificultades que nos muestra el presente.  Sin embargo, en este mar de incertidumbres también comienzan a parecer las posibilidades del futuro. Un sujeto integral cuyo anclaje moral este provisto de los ideales humanista, pero con una interpretación post-racionalista, o sea que no este limitado por la razón instrumental.

Libro "La Era del acceso" de Jeremy Rifkin
Libro "Identidad" de Z. Bauman

Terror en la democracia global (parte I)


Asistimos a un momento donde el confort de vida moderna no tiene comparación a otros momentos del pasado.  Y es que el desarrollo civilizatorio -como lo llaman algunos- de occidente alcanza niveles inimaginables hace 50 o más años.
Debido al centralismo de conceptos como calidad de vida, bienestar, confortabilidad, ciertas experiencias sobre la "dureza" (o rudeza) de la vida humana anterior han comenzado a ser percibidas más bien como periféricas, marginales y por cierto no deseables.  Las condiciones de vida de los sectores trabajadores de hoy son muy distantes a las experiencias del año 1900, la educación pública permitió el desarrollo del amplio grupo de la clase media.  Es incuestionable esta realidad de mayor riqueza material, de la cual podríamos discutir distintas aristas, como ¿a qué costo? ¿si es distribuida por igual las riquezas alcanzadas por nuestras sociedades? ¿o si es suficiente mayor riqueza material para alcanzar el desarrollo o bienestar social?
Sin embargo, no pretendo debatir aquí sobre crecimiento económico y desigualdad social en nuestra sociedad.  La reflexión que pretendo ir desarrollando se debe a la asociación entre democracia y terrorismo, o sea los actos de violencia con objetivo de causar terror en sociedades donde el bienestar y la tranquilidad es "garantizada"[1] por sistema político mismo.
Los Estados modernos se constituyen como aparatos políticos que buscan asegurar el Orden y el Progreso social, así emergen luego del caos de las revoluciones del siglo XIX en el caso latinoamericano.  Dicho "Orden" es más bien ideológico que práctico, porque el aparato estatal decimonónico dista mucho de tener poder para ejercer control dentro de su territorio[2].  Digo ideológico porque nos hemos generado una autoimagen de republicanos que nunca fue tal[3], y que hoy funciona como parámetro para la Gobernabilidad política.
Si de sinceridad se trata, deberíamos reconocer que por una parte los Estados nacionales han alcanzado niveles medianamente regresivos para ejercer control, especialmente en lo que se refiere a sus riquezas naturales o la capacidad de activar la empleabilidad por falta de empresas estatales que disminuyan los preocupantes niveles de cesantía del nuevo milenio.  Los aparatos estatales son incapaces de poder dar solución a las problemáticas de salud pública, educación pública y seguridad pública, por que el Estado de hoy es uno de características neoliberales, que da amplio espacio a lo privado.  Soluciones como contratar servicios privados de salud si los hospitales públicos no dan abasto con sus listas de espera es el mejor ejemplo de cómo se soluciona la problemática desde un enfoque neoliberal, otro tanto se nos ofrece con los colegios particulares subvencionados.  Luego estas prácticas privatizadoras son santificadas por expertos sociales que dan prueba de ello vía encuestas o pruebas cuantitativas que son interpretadas con bastante maña.
Entonces para encuadrar la discusión, debemos señalar que Terrorismo es un acto político y que ocurre en nuestras sociedades "democráticas" cuyo principal aparato político es el Estado neoliberal.  Dicha institucionalidad coquetea con el Estado policial, pero en nuestro caso está lejos de serlo pues eso implica desarrollar agencias públicas las cuales siempre son sospechosas para la derecha (y la izquierda sospecha de ellas por darle "más poder al poder").
¿Cómo se accionará contra el Terrorismo en un Estado donde lo público es desprestigiado por intervencionista, por burocrático, por "baja calidad", por ser muy "izquierdista" u otro mito ideológico? ¿Cómo trabajar el tema sin avalar un Estado policial -que restringe las libertades individuales-,  pero afrontando un riesgo latente en las sociedades que buscar el bienestar y tranquilidad vía consumo?
También es parte del contexto, que la definición de Terrorismo viene de la ley, y dicha ley -la 18.314- fue elaborada bajo las necesidades de un Gobierno dictatorial que veía terroristas en todas aquellas personas que no compartieran su visión del Chile del futuro.[4]
Sociológicamente, el fenómeno Terrorismo es difícil definir en forma clara -objetiva si quieren algunos- porque una de sus principales características es infundir terror en la población civil.  Veamos lo dicho por el sociólogo Anthony Giddens.  "Se trata de un término notoriamente difícil de definir.  Una de las cuestiones atañe a las diferentes valoraciones morales que las personas tienen del terrorismo y de los terroristas.  Suele decirse que <<quien para unos es terrorista, para otros es un luchador por la libertad>>.  También es bien sabido que quienes fueron terroristas en algún momento de sus vidas pueden después llegar a condenar el terror tan enérgicamente como lo practicaban" agrega además que "parece prudente restringir la noción de terrorismo a aquellos grupos u organizaciones que actúan fuera del Estado. De otra manera, el concepto se aproxima demasiado al de guerra más general.  A pesar de los problemas señalados, muchos creen que puede darse con una definición neutral.  Podemos definir terrorismo como <<aquella acción (por parte de una organización no estatal) (...) que pretende causar la muerte o daños físicos graves a civiles o no combatientes, cuando el propósito de dicha acción, por su naturaleza o por sus circunstancias, es intimidar a la población, o forzar a un gobierno o una organización internacional a realizar o abstenerse de realizar cualquier acto"[5].
Para Giddens existiría dos tipos de terrorismo, los de la vieja y la nueva escuela.  El primero se encuentra relacionado con los inicios del nacionalismo y con el establecimiento de las naciones territorialmente soberanas.  En general, el terrorismo de la vieja escuela se relaciona con naciones sin estado y que buscan hacerse del control del Estado en esos territorios.  El de la nueva escuela la visión es global, por ello la búsqueda de reivindicaciones no se limita a un territorio delimitado[6].




[1] Sobre la cuestión de la Seguridad en el Chile contemporáneo, podremos presentar como paradigmático el esfuerzo de la Unión Demócrata Independiente por instalar el tema de la "Seguridad ciudadana", ya no publica, desde los años noventas.  Es así como en 1992 nace la Fundación Paz ciudadana presidida por Agustín Edwards, cuyo principal tema es la delincuencia.
[2] En Chile bástenos la situación de la frontera de la Araucanía.  En 1818 se declara la independencia y todo el territorio al sur del Bío-Bío no estaba integrado a la Republica, al poco tiempo se integra Valdivia y Chiloé, pero el territorio mapuche se demorará hasta 1883, cuando finalice la mal llamada "Pacificación de la araucanía".
[3] Para el caso chileno, "una tradición democrática ininterrumpida" por 200 años -con la excepción, según algunos, de la dictadura militar- el resto ha sido miel sobre hojuelas.  Esto implica olvidar las guerras civiles del siglo XIX, las matanzas obreras de principio del siglo XX, la sublevación de la marinería, el seguro obrero, la persecución de los comunistas, y varios etcéteras.
[4] Sobre el carácter refundacional de la Dictadura militar hay diversos ejemplos, como instituir la fecha del 11 de septiembre como un feriado que conmemoraba el día de la Unidad Nacional.  Las monedas y estampillas de la época recogen el imaginario de desarrollo por los "ideólogos de la dictadura" en la imagen de la dama de la libertad rompiendo sus cadenas.  Otro pilar fundamental del espíritu refundacional, fue la idea temprana de crear una nueva constitución.
[5] Anthony Giddens.  Sociología.  Alianza editores.  Madrid, 2006.
[6] Giddens, op. cit.

En un mundo Híper-barroco

"Vivimos en un mundo hipersaturado, hiperbarroco, en el que no hay vacío ni silencio, una sociedad de ciegos auditivos y sordos visuales"
(Carlos Cruz Diez)

Existimos en la sociedad del estimulo sensorial, de las luces, brillos y colores; de perfumes, aromas y  fetideces; de música, ruidos y faltos  de silencios.  En suma en un mundo Híper-barroco.  Nuestros sentidos son invadidos desde que suena el despertador al amanecer y  a medida que pasa el día estos estímulos van en aumento.  Fuertes olores de las actividades productivas y comerciales, altos decibeles del transporte y la construcción, luces de neón, publicidad multicolor.  Los ejemplos sobran.
Prenda un televisor y mire los programas actuales, del contenido más diverso, variopinto y colorido.  Los noticiarios no muestran "noticias" sino realidades". Los programas de farándula nos muestras a las personas del espectáculo "como a simples mortales".  La "realidad" inunda la televisión, la televisión inunda la "realidad".
Con una rápida lectura a la prensa farandulera nos enteramos que los cantantes, animadores, actrices y periodistas son humanos muy parecidos a nosotros.  También sufren por amores y por cierto por el dinero.
Podríamos decir, que la estimulación vende y vende muy bien.  Amplio mercado tiene el café, el alcohol y los cigarrillos.  Eso en el mercado legal, en el ilegal -la mayor parte de la oferta y demanda de los estímulos sensoriales-  se puede comprar la parecer lo que se quiera. Allí emerge el comercio sexual más diverso y la amplia cartera de las drogas duras.
Por eso el bling-bling, el cotillón, las tachas y el animal print se vienen bien a la moda.  Hace rato pasamos el oscurantismo de los noventa con la moda grunge o anti-style , ahora todo es exageración y extravagancia, es estampado, flúor y filigrana.
En el caso de la cultura, el libro es si mismo es exiliado, para dar paso a formatos más dinámicos como el e-book -que todavía preserva la experiencia "real" en una versión "virtual". Sin embargo, internet nos ofrece un conocimiento en hiper texto, así como la televisión nos ofrece la experiencia en segunda pantalla.  Estimulo tras estimulo.
La vida es llevada a límites muy interesantes y también muy grotescos.  Es la provocación como forma de descubrimiento y conocimiento, otras veces es solo provocar por provocar. En la mayor de las veces esta cultura hiper-barroca es un buen negocio, basada en el despilfarro donde buscamos que las existencias cotidianas sean parecidas al ejercicio de ver televisión, si nos aburre cambiamos de canal.  Allí surge la "Sociedad del aburrimiento", todo estimulo nuevo es divertido, pero su repetición, el convertirse en un acto cotidiano produce a mediano o largo plazo la abulia, la apatía y el desinterés.  Una de las aéreas afectadas es la afectividad que de tanto ensayo y error cansa y el sujeto posmoderno se cansa de las relaciones estables, para toda la vida y monógamas y busque la brevedad, la falta de compromiso y la diversidad (la política de los afectos del touch and go).
Por ello, la respuesta a esta forma de concebir la existencia se encuentra en el Estilo de Vida instantáneo, donde las identidades sociales se construyen con dos cucharaditas, azúcar y revolver.  En un mundo global podemos jugar a ser quien queramos (punkies, hippies, headbanggers, neonazis, etc.) sin serlo nunca, sin embargo el consumo nos genera la sensación de estar siéndolo.  Un ejemplo de ello, es la comercialización de la polera con ese rostro tan altivo de Ernesto "Che" Guevara, el uso de esa polera me acerca a la experiencia de la identidad "Rebelde", el consumo de música, alimentos particulares me llevan a esa identidad sin serlo.

Los desafíos para construir un "Yo" estable son muy altos en un mundo híper-barroco, de la estimulación permanente.  Cristalizar una identidad, pasar de los liquido a lo solido en el sentido de Bauman, es altamente frustrante para la generación proteica.  Todo un desafío para los padres y la educación.